viernes, 5 de abril de 2024

Oración para principiantes: 6 consejos para aquellos que dicen que no pueden orar

 

Uno de los mejores hábitos que puedes desarrollar como cristiano es la oración. Hablar con Dios es una experiencia maravillosa que da innumerables beneficios, incluso puede ayudarte a reducir el estrés y la ansiedad del día a día.

Sin embargo, una queja que escucho muchas veces es que la oración es difícil de hacer. Se quejan de que no encuentran un momento para sentirse tranquilos y despejar la mente, por lo que no pueden orar.

Sencillamente, no es verdad. No necesitas un espacio de tranquilidad donde te sientas en paz para empezar a orar. Basta con que decidas dedicar un poco de tu tiempo a hablar con Dios. Si estás sentado un momento y diriges tu pensamiento o unas frases hacia Dios, ¡estás orando!

Te voy a dar algunos consejos sencillos para que puedas comenzar y mantener el hábito de la oración.

1. Empieza con solo 2 minutos.
Sí, es suficiente. Simplemente siéntate durante 2 minutos y habla con Dios como con un amigo. A medida que te sientas cómodo con esos 2 minutos, intenta aumentar el tiempo a 3 minutos y así progresivamente. Poco a poco, no hay prisa.

2. No te preocupes por las distracciones de tu mente.
Es inevitable, tu mente va a intentar distraerte. No te preocupes, solo sonríe y vuelve a la conversación con Dios. Incluso puedes contarle que te distrae.

3. Busca el momento del día.
Muchas personas se "olvidan" de hacer oración porque no tienen una rutina. Si quieres que la oración sea un hábito diario busca un momento concreto del día para hacerlo. Puede ser a primera hora de la mañana, es una excelente manera de empezar el día.

4. No te preocupes por "hacerlo mal".
No hay un modo obligatorio para orar. El objetivo final de la oración es establecer una relación con Dios. En realidad, ni siquiera hay objetivos para la oración. Lo que conseguimos con la oración es estar cerca de Dios, hablar con él, mostrarle tus sentimientos. Es abrir una puerta, aquí y ahora, para que Dios entre en nuestra vida.

5. Sé realista.
Los milagros existen y estoy seguro de que Dios tiene milagros para ti. Pero no va a resolver todos tus problemas en una semana o incluso un mes. Todas las cosas buenas llevan su tiempo.

6. Tener una actitud de aceptación.
A medida que practiques la oración, sentirás diferentes emociones, algunas pueden ser negativas, como frustración o desánimo. Este es el momento para que aceptes estos sentimientos. Acéptalos y preséntaselos a Dios durante la oración.

Recuerda, la oración no siempre tiene una respuesta inmediata y a veces exige algún pequeño esfuerzo. Pero si te quedas con Dios, después de unas semanas o meses, comenzarás a disfrutar de la práctica de la oración y experimentarás los innumerables beneficios de hablar con Dios.

Pidan, y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá.
Mateo 7:7-8 Reina Valera Actualizada (RVA-2015)

Fotografía de Clark Van Der Beken en Unsplash.